BAÑADO SUR

El Bañado Sur de Asunción, situado a la orilla del río Paraguay y al pie de un basural, viven miles de personas al límite y en la extrema pobreza en casas humildes comunicadas con calles escabrosas sin asfaltar en una zona donde la escasez, la delincuencia, la drogadicción y las familias desestructuradas forman parte de la realidad cotidiana según la Prensa.
A través de esta página trataremos de informar y mostrar la otra cara de la moneda; un Bañado Sur con familias unidas, niños/as y jóvenes estudiantes, la solidaridad de sus habitantes, las organizaciones y luchas sociales.


martes, 19 de julio de 2011

La realidad de una familia del Bañado Sur

La mayoría de la gente radicada en esa zona no tiene trabajo y se busca la vida reciclando la basura. “Es difícil, uno tiene que salir, trabajar, rebuscarse, es la única forma. Bastante difícil. Mucha gente no tiene trabajo y se van con el carrito en la mano por la calle a juntar plástico, cartones, lo que encuentran. Son muchísimos. Si juntas, ganas unos 50 mil guaraníes por día y bueno eso apenas para comer alcanza”, dice Delia Alicia, madre de tres hijas, cuyo marido trabaja en compra y venta de productos reciclados.

Mientras Delia ha vivido en el Bañado Sur de Asunción casi toda su vida, desde los dos años, mucha gente emigró a esa zona desde el interior del país en búsqueda de una vida mejor, como Luis Escurra, radicado anteriormente en el departamento de Concepción.

“La mayoría que vinimos del interior, estamos aquí por motivos de la situación económica. Yo trabajaba en la campaña en el interior, en las chacras, y no podíamos sustentar nuestra situación económica allá. Vendíamos lo que teníamos y vinimos para acá a comprar nuestras casas y ahora luchamos”, afirma.

Luis y su esposa tienen la suerte de tener trabajo, y aunque deben luchar duro para ganarse la vida, ahora están mejor, ya que en el campo no tenían ninguna perspectiva. “Porque en la campaña nosotros trabajamos de lunes a domingo, de sol a sol, y no nos sobraba nada, apenas comíamos. Acá trabajamos, luchamos y se ve la diferencia”, dice.

Pero a pesar de tener trabajo, sin un apoyo financiero, Luis y su mujer envian a sus hijos a la escuela.

“Cuando sea mayor quiero ser veterinaria, porque me gustan los animales y tengo un perro en casa. A veces le baño, le peino…” “Después de terminar la escuela quiero estudiar odontología para ayudar a las personas para que no tengan mal los dientes, que sean aseados…

Con esas palabras describen sus futuros planes Camila, hija de Delia, de 12 años, y Pedro, hijo de Luis, que ha cumplido los 13.
Estos dos niños tienen la esperanza de que sus deseos un día se cumplan. Pero son muchos los niños que crecen en el Bañado Sur de Asunción sin poder ir al colegio para estudiar matemáticas, ciencias, historia, castellano y guaraní, entre otras materias.

“Hay muchos, como allí en frente de mi casa, hay muchos niños que no se van a la escuela. O se van, pero sólo algunas veces, sus padres no les ayudan, son pobres como nosotros también. Yo quisiera agradecer a mi papá y mamá, que me está ayudando, para comprar mis útiles y para pasarlo bien con mi familia”, menciona Pedro.


Fuente: Panorama checo, arreglo Anibal Arias

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